Concha Hermano y Matug Aborawi. Fundación EuroArabe Granada.Mayo.2026
La muestra Moradas: desvelamiento del ser, de Matug Aborawi reúne una selección de las series realizadas en Granada bajo el título Recuento I y II junto con otras obras creadas en su trayectoria artística, en sus estancias en diferentes países. La presente muestra reúne un corpus de óleos sobre lienzo y acuarelas creados desde la profunda reflexión y atenta mirada de un artista comprometido con los acontecimientos ocurridos en su tierra natal, y el conflicto del Mediterráneo, no desde la inmediatez de la primera línea, sino desde la mirada de quien observa el dolor en la distancia, transformando la lejanía en una profunda reflexión visual.
Con un personalísimo estilo expresionista, la obra del pintor libio atrae nuestra mirada en busca de respuestas de un lenguaje visual de alto calibre. Sus obras nos interpelan y conducen a una reflexión sobre la levedad del ser, la amenaza de la muerte y el desamparo que sobreviene a la guerra. Un mapa de emociones desafía el sentido de nuestro lugar en el mundo, conscientes de estar contemplando una ficción, cuyo origen remite a una parte real de la historia, transmutada en arte para comprender su función universal: tender puentes interculturales, dar voz al clamor de los derechos de libertad y fraternidad, para encontrar en la plenitud de la pintura un canto de esperanza y una llamada a la Paz.
La obra de Matug Aboragui posee el peso de una tradición islámica y mediterránea con influencia de los maestros académicos árabes, con los que mantuvo contacto durante su formación en la Facultad de Bellas Artes de Trípoli a finales de los años 80. Durante su doctorado en España, y en los años sucesivos, desarrolla colecciones inspiradas por la atmósfera nocturna, los cielos profundos y la luz de Granada. En esta etapa su pintura asimiló el influjo visual del arte español y europeo contemporáneo, dialogando de forma abstracta con referencias universales de la plástica como Goya, Picasso o Miquel Barceló.
Aborawi es el pintor de los sueños, de los recuerdos y los anhelos forjados con un lúcido carácter biográfico. Es un testigo de su tiempo, y como tal, compone desde la introspección y la capacidad de un narrador visual de hondura intelectual, y una rica experiencia en la plástica contemporánea. Especialmente, uno de sus grandes lienzos muestra un camino que recuerda la colina de Ekeberg en un figurado diálogo con El Grito de Eduard Munch. Tanto en las líneas sinuosas del cielo y el suelo de Munch como en los «trazos temblorosos y espesas impresiones de color» característicos de Aborawi, las formas se disuelven.
Filosóficamente, las pinturas de Aborawi son una invitación a franquear largas travesías de la memoria del dolor y también de la esperanza. Sus paisajes líricos - por ejemplo, la serie “Paisajes íntimos”, impregnados de abundantes colores y texturas, muestran una auténtica cartografía poética. Son cánticos de espiritualidad y de belleza en abstracción. Por otra parte, la serie de acuarelas, en homenaje a las víctimas del Mediterráneo, son representaciones casi documentales construidas con una equilibrada técnica de pinceladas sinuosas que esencialmente representan un suceso real transmutado al papel desde el desvelo de un espejismo, y bajo el velo de la conciencia subyacente en su obra.
En un sentido físico y artístico, la pintura como materia deja de ser solo un medio de representación para convertirse en un elemento tangible, con cuerpo y textura propios. La pintura como medio de expresión aporta sentido al viaje de la vida, desde la mirada interior, espiritualmente elevada del artista. En palabras del crítico de arte Francisco Bautista Toledo, Matug Aborawi “elabora piezas de poderosa visualización, describiendo paisajes cuasi oníricos, escenas de impresión directa en la mirada, de fuerte efecto expositivo, impregnadas de melancolía”.
Concha Hermano
Granada. Agosto 2026
Es comisaria y consultora cultural.
Dirige la web de arte y cultura: tessgallery.com
